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lunes, 27 de septiembre de 2010

La Mujer Sagitario

La Experta

En el variado concurso de la vida, la mujer sagitario es la que más probabilidades tiene de salir con la corona. Como figura radiante y majestuosa, preside la experiencia con un aire de que se merece todo lo que desea. Para ella, el mundo es un sitio de abundancia donde puede alargar la mano y coger todo lo que imagina. La lucha es un anatema para la Sagitario: tiene la mirada fija en un premio en particular a la vez, percibe cuándo es la oportunidad adecuada, suelta veloz sus flechas de arquera con total precisión y da en el blanco de sus ambiciones de largo alcance, mientras se mantiene al margen del fragor de la batalla de la interacción humana. Parece la líder perfecta que lo tiene todo: cerebro, cuerpo, belleza y la capacidad de despertar tanta devoción en los demás como la que ella tiene por sus arcas. La riqueza, parecería, es su derecho personal de nacimiento. Un personaje intensamente glamoroso que no se limita a entrar a hurtadillas en las situaciones, sino que explota en escena. Aunuqe, a pesar de su resplandor característico, tiende a ser voluble y a albergar ansiedades emocionales y una baja autoestima. Con todo, el lema de la mujer Sagitario es “más, más, más”, tanto en su vida profesional como privada. No es una de esas que pueden vivir sólo de amor, y hace buena pareja con un hombre con el que compartir el auspicio de “pareja poderosa”. Le atraen las elegantes figuras paternas que le consienten sus típicas expectativas de cuento de hadas. A la inversa, en una relación lésbica, busca una mentora que la exponga a un mundo de conocimientos y amplias influencias culturales.

Cuerpo y alma

A la mujer Sagitario le encanta que la vean, es más, vive para ello. Con la majestuosa forma de entrar que tiene declara la osadía, no tanto esperando que todas las miradas se posen en ella, sino asegurándolo. Tiene una comprensión nata de la fuerza de la primera impresión y siempre está decidida a causar una gloriosa. Caminando despacio, con un aire a veces exageradamente despreocupado en una situación social, la entrada de Sagitario es anunciada por su voz, una fanfarria riente e intrínseca que pareciera que presagia la llegada de Hera al Olimpo. Y, como si se tratara de esa reina de los dioses elevada y poderosa, es imposible pasarla por alto, subestimarla o eclipsarla en modo alguno. Para ella, la vida es tanto pompa como circunstancia y vive cada día como si estuviera en una celebración, de la misma forma que espera que la celebren. Siempre y cuando disponga de atención y aprecio, es una figura radiante, optimista, que brilla con claridad, como si emanara luz desde dentro: el blanco de los ojos resplandece y la piel tiene lustre, con lo que emana salud y vitalidad por todos los poros de su ser escultural. No es una criatura encogida y sutil, sino imponente, eternamente comprometida con darle a la vida todo lo que le ha dado a ella. Como revelará una ojeada rápida a la lista de notables sagitarianas, el signo puede presumir de un grupo de damas gloriosas –Jane Austen, Louisa May Alcott, George Eliot, Willa Cather, emily Dickinson, Rita Mae Brown-, todas ellas mujeres que se las arreglaron para brillar pese a ls barreras sociales impuestas por el hombre y, con frecuencia literalmente, consiguieron sacar adelante sus historias. La fama mundial, contra todo pronóstico, se antoja un derecho nato inalienable de la mujer Sagitario. Como personificación del altivo aplomo de Hera, encarna la grandeza de la mujer demostrando que el llamado segundo sexo posee tantos, si no más, talentos sobrehumanos como el más elevado y poderoso de los hombres. No sorprende, pues, que la muchacha centauro no pueda evitar parecer una figura potente, a menudo descollante –literalmente a imagen de Juno-, de la misma forma que es un muy buen retrato de la belleza de una potra, o directamente de una yegua, como ilustra claramente el aspecto de las sagitarianas como Kim Bassinger, Daryl Hannah, Jane Fonda, Jamie Lee Curtis, Susan Dey, Tina Turner, Maria Callas, Cicely Tyson, Dionne Warwick, Dorothy Lamour, Liv Ullman, Lee Remick y Betty Grable. En efecto, ningún signo puede presumir de una lista tan notable de amazonas con glamour, una fila de auténticas diosas vivientes, representantes de la ultrafeminidad que parecen estar más allá del alcance de un mero mortal. Y eso es lo que le gusta: especialmente en su búsqueda de pareja, a Sagitario no le interesa atraer a nadie que sea menos que un icono exaltado de masculinidad, alguien al que considere por encima de los demás. Como una aspirante a reina adornada de toda su gloria resplandeciente, desfila ante miradas de admiración y se esfuerza mucho por su apariencia –ya que no es una criatura de sutilezas- a fin de proyectar una imagen de diva que deje parado a cualquier hombre que carezca de la confianza y el carisma necesarios para ser una pareja compatible.
Tener tanta previsión, además de haber nacido bajo el ilimitado poder del planeta Júpiter, le permite ver, más allá de los obstáculos, las metas a las que aspira, sexuales o de otro tipo. La cuestión, sin embargo, es que a veces llega demasiado lejos en su manera de presentarse y no siempre está a la altura del desafío emocional de cumplir con el papel de icono experto que pretende. El resultado: una especie de desconexión por medio de la cual, pese a que se acicala como una luminaria inalcanzable, al mismo tiempo se refugia en una personalidad de niña pequeña, un intento de protección contra las elevadas expectativas (sobre sí misma) que provoca en los demás. Los hombres interpretan tal dicotomía como un encanto sencillo del tipo la-chica-no-puede-evitarlo, mientras que las mujeres podrían tomar erróneamente ese candor risueño como otra flecha de su carcajada de manipulaciones en beneficio propio. En lo tocante a la pura apariencia, es posible que Sagitario también sea culpable en tratar de volar alto y presentarse como una chica triunfadora que quiere dejar atrás sus orígenes humildes o desvalidos, aunque nunca acabe del todo de escapar a las raíces más palurdas de su signo equino. Para decirlo con sencillez, se le puede ver el plumero cuando se “acicala” –es decir, cuando se viste para el espectáculo-, de manera tal que emita telegráficamente las metas a las que aspira. Si está decidida a ser consejera delegada del consejo de administración, por ejemplo, se pondrá la vestimenta más conservadora con el peinado más rígido y lleno de laca del planeta. Si quiere que la vean como un símbolo de la moda, irá como una réplica exacta de lo que publica el Vogue en las últimas páginas. De niña, como procura que la valoren de forma inherente, podría ser la participante consumada de un concurso de belleza infantil que le “ruega” a sus padres que la dejen intervenir, más que una de esas niñas empujada por ellos. Ansía deslumbrar y le atraen las lentejuelas brillantes, los estilos exagerados y los colores chillones. No es el signo representativo de lo “mejor” de la vida, sino de lo “más exagerado”. Si es nuevo y caro, Sagitario compra dos. Parece no tener nada de recato, por no decir ni una sola prenda tranquila en su armario. Es una diva abierta y decidida, aunque con frecuencia una diosa hortera, por muy endiosada que esté.

viernes, 24 de septiembre de 2010

El Hombre Sagitario

El inconformista

El hombre sagitario es el libertario del zodíaco. Extremista del libre albedrío, nadie vive más a tope que él. Siempre agitando los códigos y costumbres existentes, traspasa los límites y triunfa en lo que acomete gracias a que corre grandes riesgos. Como es un personaje tan expansivo, encarna el sentido del abandono, libera las situaciones de los frenos impuestos por la estrechez de miras, establece nuevos criterios y marca el comienzo de un nuevo orden. Como corresponde, puede tener una actitud y comportamiento exagerados. Es el testimonio viviente del adagio: “Piensa a lo grande y vive a lo grande”. En efecto, Sagitario es un ciudadano nato del mundo –que es su refugio- y aborda todas las experiencias con una exuberancia fácil, cuando no con directo sentido de exaltación. Su estilo de vida puede parecer temerario, pero lo que otros califican de “descontrolado” para él a menudo es un estado natural en el que se siente perfectamente tranquilo. En cambio, son las situaciones estáticas las que lo sacan de quicio. En el amor es terriblemente romántico y efusivo, demuestra sus emociones de manera notable y sus manifestaciones de afecto muchas veces son exageradas. Le atraen físicamente las mujeres diez y, a diferencia de la mayoría de los hombres, no se acobarda al insinuarse a semejantes amazonas del glamour. Sagitario rezuma una energía indómita, un encanto renegado que, junto con su típico físico robusto, lo convierten en un ídolo muy codiciado. En una pareja, busca una compañera de juegos que comparta su visión optimista de la vida como una gran aventura. Con los hombres, juega fuerte, y sólo sienta cabeza con un amante que tenga una pinta impresionante, personalidad y mente abierta.

Cuerpo y alma

Como nos dirá cualquiera que conozca íntimamente a un hombre Sagitario, la palabra “no puedo” simplemente no está en su vocabulario. Perpetuamente perdido en la fantasía de la vida, debe ser uno de los hombres más aventureros de la rueda astrológica. Es un arriesgado, una predisposición que tiene como consecuencia grandes beneficios personales o la llegada de un peligro auténtico. De todos los atributos de la Novena Casa, es el del “crecimiento a través de la experiencia” el que se manifiesta más claramente en el varón arquero: está destinado a lanzarse entero al mundo para adquirir los conocimientos que emocionan y la exaltación que producen. Sus aventuras son, sobre todo, reales, y Sagitario aprende el alcance de su propia capacidad humana a través del paracaidismo, el alpinismo y todo tipo de deportes y actividades extremos. Otros se embarcan en viajes a la conciencia, en los que este prodigio con su tercer ojo de capacidad reparadora se gradúa en un chamanismo hecho y derecho que procura mantener destellos de iluminación en busca de una visión durante toda su vida. Del mismo modo que el arquetipo de sagitario, Zeus, está dotado del poder del rayo que ilumina y le pasa el testigo a su propia reencarnación, su hijo Dioniso, también vemos que el poder personal de Sagitario surge de iluminar su propia condición: la libertad de lanzarse a la vida como si fuera un viaje fantástico. En la literatura, el alma sagitariana está personificada por personajes dionisíacos tan sobrenaturales como Heathcliff, Tom Jones o Huckleberry Finn, cuyo autor, con el seudónimo de Mark Twain (“una marca entre dos polos”, en inglés), ilustra perfectamente la perspectiva terciaria, de tercer ojo, de su signo. Y es a través de esa expresión de su lado salvaje, de su sentido de la aventura y la complacencia, como estos personajes consiguen, paradójicamente, una redención social. Esta cualidad resulta evidente en sagitarios auténticos e imaginativos como William Blake, Jonathan Swift, C. S. Lewis, Walt Disney y Steven Spielberg, así como en aquellos que recurrieron a las drogas en busca de visiones chamánicas de éxtasis –Jim Morrison, Jimi Hendrix, Keith Richards, Richard Pryor, Billy Idol, Greg Allman, Dennis Wilson-, todos ellos hombres que, discutiblemente, conectaron a través de la desconexión. De una manera u otra, el varón Sagitario exige liberación. Por suerte, la mayoría la busca en la reacción química que produce el esfuerzo o la emoción extremos más que en las sustancias. Los sueños también brindan el mismo traslado alquímico: recordemos que para el sagitario la vida “es” sueño. Estar naturalmente colocado, incluso con lo que las endorfinas ofrecen, contribuye, y en realidad corresponde, a la expansión del varón Sagitario y a su característica sensación de inmortalidad. A menudo se señalan los pocos hombres Sagitario hechos a sí mismos que hay; mientras el resto de nosotros se devana los sesos con el asunto, él anda por ahí perdido en sus ensueños audaces. De igual forma, cuando se digna a hacer las apariciones sociales obligadas, lo hace con expresión distante y ausente. Como consecuencia, frecuentemente lo tildan de tímido o altanero; pero no se trata exactamente de ninguna de las dos cosas, sino más bien de una combinación de ambas. Lo que desea es que no le pongan trabas, e incluso en medio de una multitud suele evitar el contacto visual farfullando alguna excusa o demostrando una falta de entusiasmo total si se le acerca cualquier desconocido que quiere charlar de trivialidades. Es, en una palabra, aprensivo. Se trata de alguien que rara vez se mezcla con los demás y prefiere retirarse a un rincón espacioso en el que apalancarse cómodamente o quedarse apoyado contra una pared para mantenerse lo más lejos posible, pero sin dejar de observar lo que pasa. Sin duda exhala un aire de superioridad, intencionado o no; por lo general, se planta con la cabeza y los hombros por encima de los demás. Aunque no sea alto, pone de manifiesto cierta grandeza en algunos aspectos: como una cabeza enorme, brazos y piernas gruesos, un pecho protuberante y autoritario u otras partes enormes de su anatomía.

jueves, 2 de septiembre de 2010

Citas que iluminan a la Luna en Virgo


La finalidad de esta vida no es ser feliz, sino productivo y útil. (Leo Rosten)


Ella lleva la comida a la mesa y se inclina:

esto lo hace por amor. (Stephen Spender)


Probablemente, no hay nada que ayude más a una persona a vencer o soportar los problemas, que el ser consciente de tener en la vida una tarea que cumplir. (Víctor Frankl)


Ella es tan industriosa que cuando no tiene nada que hacer, se sienta a tejer sus propias cejas. (Anónimo)


Hacía los mandados, despachaba el correo y hasta barría el piso. Y cuando, por la noche, había realizado su trabajo, el siempre pedía mas. (Albert Stillman)


La cuestión no es agonizar sino organizar. (Anónimo)


Contén un mundo basto en un plancito estricto. (May Saron)


He medido mi vida en cucharitas de café. (T. S. Eliot)

Son las pequeñas cosas las que nos fastidian; podemos eludir a un elefante pero no a una mosca. (Anónimo)


Cuando me ocupo de pequeñeces, no me siento llamado a hacer cosas mayores. (San Francisco De Sales)


Ninguna cantidad de genio podrá vencer a la preocupación por las minucias. (Anónimo)


El problema consiste en que analizo la vida en vez de vivirla.(Hugh Prather)


El hábito del análisis tiende a desgastar los sentimientos. (John Stuart Mill)


Toda mi vida he sido testigo de las cosas, y, entre éstas, sigo presenciando su eterna desconexión. Por costumbre, percibo diariamente como las cosas ideadas para ajustarse unas con otras, no encajan. (Ogden Nash)


No hay nada en la vida que sea menos de un ciento por ciento pasajero. (J. P. McEvoy)


¡Ay!, ¿el mundo no seria aburrido e insulso si no tuviéramos nada de que rezongar? (W. S. Gilbert)


Si usted es un hipocondríaco de primera clase, cada mañana despertará con la firme decisión de no preocuparse... y todo le va salir absolutamente mal. (Goodman Ace)


Su necesidad de purificación era tan anormal y constante que, realmente, pasaba una parte considerable de su tiempo... ante la bañera. (Thomas Mann)


Nadie podrá hacerle sentir inferior sin que medie el consentimiento de usted. (Eleanor Roosevelt)


¡Yo soy nadie! ¿quién es usted? ¿usted es nadie, también? (Emily Dickinson)


Decididamente, no soy el Príncipe Hamlet, ni lo quise ser; Soy un mayordomo... sin duda, una herramienta corriente, dócil y dispuesta a que la usen, política, cauta y minuciosa. (T. S. Eliot)


Citas que iluminan a la Luna en Leo

Haz como si fueras un niño, sin nada que ocultar; entonces uniremos nuestras manos y dejaremos que el universo gire. (Carly Simon)

Haz cualquier cosa, pero que produzca alegría. (Henry Miller)

La vida es breve; ¡a vivirla! (Nikita Krushev)

Cuando sea grande quiero ser un nene. (Joseph Séller)

Un hombre pude lograr casi todo aquello para lo cual tenga un entusiasmo sin límites. (Charles Svhwab)

Mi verdadero centro... era una capacidad enorme para enamorarme de todo lo que me rodeaba. (Malvina Hoffman)

Proyecto mi calidez alrededor de mi, y se refleja en los demás. (Anais Nin)

Amar es dar, dar y dar. Da mas, mas y mas. (William Jay Smith)

Cuando en tu interior tienes la luz, la ves por fuera. (Anais Nin)

Todos somos gusanos, pero yo me creo luciérnaga. (Winston Churchill)

Me celebro y me canto. Me amo con exceso: ¡he ahí esa enorme porción mía, tan sabrosa! (Walt Whitman)

Puesto que lo tienes, ¡lúcelo! (George Lois)


Tan pronto despertó, se sintió importante... como si todo dependiera de él. (A. A. Mile)

Cuando salgo, soy todo un acontecimiento. No tengo que pensar, ni siquiera tengo que ensayar. (Sylvia Plath)

Si alguien tiene que aplaudir... ¡ya es hora de que lo haga! (A. A. Mile)

Se siempre la estrella de tu propia película. (Ken Kesey)

Vagabundear es un gran arte.(Henry David Thoreau)

Todos tienen derecho... a mi opinión. (Anónimo)

Si yo hubiera estado presente en la Creación, habría dado algunas sugerencias útiles para un mejor ordenamiento del universo. (Alfonso el Sabio)

Soy muy sincero: no seré ambiguo, no andaré con paños tibios, no retrocederé ni un centímetro... y me oirán. (W. L. Garrison)

Si existe una fe capaz de mover montañas, es la fe en tus propias fuerzas. (Marie Ebner Von Eschenbac)

El León... salto sobre el lecho, se acurruco como un gato, y en un minuto se quedo dormido entre ronroneos. (Frank Baum)


martes, 31 de agosto de 2010

Plutón

Extracto del libro "Astrología, Karma y Transformación" de Stephen Arroyo







Los astrólogos concuerdan, en su mayoría, en que el planeta Plutón simboliza una dimensión de la vida tan compleja y con fuentes tan profundas que una aureola de misterio rodea el significado de este planeta en todo mapa natal individual. Desde que lo descubrieron, se intentó muchas veces aclarar el significado de este planeta; y, aunque los astrólogos puedan encontrar muchos significados distintos, útiles para sus fines particulares, y aunque se hayan escrito muchos artículos
sobre la "influencia" de Plutón sobre el "ka
rma colectivo" y los acontecimientos mundanos, no he podido hallar explicación alguna del significado de este planeta, que yo pudiera considerar como completa, respecto del ser humano individual y su estructura psicológica. Parece que siempre se oculta algo acerca de Plutón, algo sutil y difícil de conceptualizar en términos lógicos corrientes. Todo lo relacionado con Plutón está levemente fuera de lo corriente, es un poco excéntrico, y señala un reino de inmensidad cósmica que pasma a la mente. Esto es cierto no sólo astrológicamente respecto de la función del planeta, sino también respecto del movimiento del planeta mismo.

La órbita de Plutón, como las órbitas de todos los demás planetas es una elipse, pero la órbita de Plutón es considerablemente más elíptica que la de cualquier otro planeta mayor del sistema solar. Mientras los planos orbitales de todos los demás planetas mayores están dentro de los siete grados del plano de la órbita de la Tierra, o del "plano de la eclíptica", la órbita de Plutón se inclina plenamente diecisiete grados hacia ese plano. La distancia media de este planeta desde el Sol es casi 40 "unidades astronómicas", siendo la "unidad astronómica" la distancia media de la Tierra desde
el Sol
, o, a grandes rasgos, noventa y tres millones de millas.
En consecuencia, una distancia de cuarenta unidades astronómicas asciende, en números redondos, a 3.700.000.000- de millas. Sin embargo, la órbita del planeta es tan pronunciadamente elíptica que su distancia desde el Sol varía hasta cerca de 1.800.000.000 de millas, siendo la distancia mínima igual a alrededor de 2.800.000.000 de millas, o un poco menos de eso de Neptuno, y la distancia máxima, a aproximadamente 4.600.000.000 de millas, o casi el sesenta y cinco por ciento mayor que la de Neptuno. Sin embargo, como los otros planetas, Plutón gira alrededor del Sol de oeste a este,
o sea, en dirección contraria a las agujas del reloj. Su período de revolución alrededor del Sol es de alrededor de 250 de nuestros años; es por eso que un "año" de este mundo es igual a idos siglos y medio aquí en la Tierra! Plutón se está acercando ahora al punto del perihelio de su órbita, o al más
cercano al Sol; pero no pasará ese punto hasta
' el año 1989, cuando estará a una distancia del Sol sólo levemente menor que la de Neptuno (2.800.000.000 de millas). Entonces, Plutón estará más cerca tanto de la Tierra como del Sol y, por lo general, en la posición más favorable para observarlo
desde la Tierra.

Es una circunstancia interesante que si su órbita está en el mismo plano que el de la órbita de Neptuno, Plutón en el perihelio estaría ligeramente dentro de la órbita de Neptuno. Como resultado de la elevada inclinación mutua de los planos orbitales de los dos planetas, sin embargo, sus órbitas
no se intersectan en punto alguno, aunque en su más próximo acercamiento al Sol, Plutón está en realidad un poco (aproximadamente media unidad astronómica) más cerca del Sol de lo que lo está Neptuno. Según el Dr
. Franklin, del Planetario Haydn de la. ciudad de Nueva York, Plutón se
acercará más al Sol que Neptuno en su órbita el 11 de diciem
bre de 1978 y permanecerá allí hasta el 14 de marzo de 1999.
Muchos astrólogos han hecho comentarios sobre este período, vinculándolo con cambios cruciales en el desarrollo cultural del mundo. Dane Rudhyar señala específicamente que. este pasaje de Plutón más cerca del Sol que Neptuno tiene un efecto estimulante o "de siembra" en los niveles más profundos de la consciencia colectiva. Escribe:

Puede decirse que Plutón, al menos en un sentido, simboliza la semilla que cae en el humus constituido por los restos disueltos y convertidos en elementos químicos, pertenecientes al interminable ciclo de vegetación anual (el producto de un proceso neptuniano de disolución);
también puede relacionarse con el "Descenso al Infierno" por parte de Cristo antes de su resurrección. Por tanto, cuando Plutón penetra en la órbita de Neptuno, puede decirse simbólicamente que ocurre un proceso de liberación respecto del pasado y de impregnación mediante una visión nucleada del futuro. En realidad, tal período en toda revolución de Plutón alrededor del Sol, es, históricamente hablando, insólitamente significativo.

Estos períodos son testimonio, a menudo, de una repolarización del inconsciente colectivo y de los ideales del género humano en estos lineamientos, en un sentido u otro, subrayan factores profundamente arraigados en la naturaleza humana y comunes, pues, a una gran parte del género
humano.

Marc Edmund Jones ha escrito que esta fase histórica del ciclo de Plutón "marca la revolución total y completa de casi todo en el mundo". Zipporah Dobyns aclara, además, lo que
ella ve como
el significado de este período:

Este período recalca la calidad escorpiana del último cuarto de este siglo... Plutón estará en su propio signo desde mediados de la década del '80 hasta mediados de la década del '90. A la humanidad se la notifica que es hora que aprendamos a compartir los recursos del planeta. El significado clave del 8 de nuestro alfabeto astrológico, ya sea Plutón, Escorpio o la 8va. casa de un mapa, es la necesidad de aprender a conocemos a través del espejo de nuestros pares cercanos, y aprender a dominamos partiendo del respeto por los derechos de los demás.

La idea de que la "influencia" de Plutón se fortalece en el período antes mencionado la confirman las lecturas psíquicas de Edgar Cayce, quien, y a principios de este siglo, expresó:

... estas (influencias) son un cambio que está ocurriendo en el universo, o en los alrededores de la tierra: Plutón ... Está creciendo gradualmente, y es, pues, una .de las influencias que han de ser una actividad demostrativa en los asuntos o cambios futuros del hombre, hacia la influencia mental-
mente espiritual
.

Estos (individuos), en el presente, como podría decirse, son los que toman consciencia de lo mismo. Más bien, dentro de los próximos cien o doscientos años puede haber mucha influencia (de Plutón) sobre la ascendencia del hombre; pues es la más cercana de aquéllas a las actividades de la tierra, para estar seguros, y es una influencia en desarrollo, que nadie estableció ya. (Lectura 1100-27; citado en Margaret Gammon, Astrology & the Edgar Cayce Readings, pág. 46).


Una de las cosas más notables acerca de Plutón es que su significado abarca muchas cualidades contrarias, sobré las que hablaremos más circunstanciadamente en breve. Pero estudiar simplemente el planeta desde el punto de vista astronómico nos induce inevitablemente a que enfrentemos medidas que abarcan desde lo más menudo hasta lo incomprensiblemente vasto. Por ejemplo, Plutón es aproximadamente de la decimocuarta magnitud estelar, lo cual significa que alrededor de una dieciséis-centésima tan brillante como la estrella más débil visible fácilmente a simple vista en una noche clara, sin luna.
Este menudo nivel de brillantez, junto con su tamaño más bien pequeño, son dos factores muy engañosos, pues el poder representado por Plutón mucho supera sus atributos físicos. Parece patente que todo lo conectado con Plutón (o con el signo de Escorpio o la octava casa) no puede ser
juzgado exactamente por su apariencia, ni pue.de ser entendido por mera observación de las características superficiales.
Nuestro concepto de la vastedad de nuestro sistema planetario (también, pues, de la naturaleza de los seres humanos) se amplió muchísimo con el descubrimiento de
Plutón. Los astrónomos solían pensar en nuestro sistema solar como de sesenta unidades astronómicas de extensión. En la actualidad, lo ven como tres veces más grande, o de ochenta unidades astronómicas de diámetro total, y posiblemente más grande, pues se sabe que el campo gravitacional del Sol se extiende más allá de Plutón. Al sistema solar se lo considera ahora de dimensiones tales que la luz -que viaja en el vacío a más de 186.000 millas por segundo- necesita unas once horas para ir de un extremo del dominio planetario al otro. Recientemente ha resultado claro para números crecientes de astrólogos que la expansión potencial de la consciencia que Plutón simboliza en el mapa individual es un paralelo perfecto con la consciencia expandida del vasto
alcance del sistema solar mismo que el descubrimiento de Plutón impulsó
.

Plutón funciona en un nivel profundo tal y con tal sutileza que la investigación de los mapas de personas "famosas" no nos ayuda mucho para entender la significación de Plutón.
Después de todo, habitualmente podemos saber qué problemas interiores o qué experiencias profundas moldearon las
vidas de estas personas. Por eso, la investigación más importante con Plutón ha de efectuarse en relación con nuestros mapas natales y los de nuestros íntimos amigos. Ya sea que se lo considere en relación con la experiencia individual o los fenómenos colectivos, Plutón simboliza siempre una forma de poder extremadamente concentrado. Este poder se concentra tan intensamente que la figura o el tamaño físicos de los fenómenos plutonianos (como el planeta
mismo) son irrelevantes. Por ejemplo, a la bomba atómica
se la considera habitualmente como una fuente plutoniana de energía. La cantidad de energía liberada por una de esas bombas es abrumadora en comparación con el tamaño físico de la bomba. Como se mencionara, el planeta mismo exhibe
esta característica; pues, aunque más pequeño que la Tierra, su "influencia" afecta a la vida sobre la Tierra en una proporción mucho mayor de lo que su tamaño indicaría. Por tanto, la energía plutoniana deriva de una fuente que está más allá o dentro de la forma física a través de la cual la energía emana. La gran energía de Plutón proviene de una fuente que no es evidente y que podríamos llamar trascendental. Esta es la razón de que la energía plutoniana se manifieste siempre en términos de opuestos, pues lo que es verdaderamente trascendente sólo puede entenderlo la consciencia corriente en términos de opuestos: luz y oscuridad, alegría y sufrimiento, el show espectacular seguido por el inevitable retroceso. Por ejemplo, a la energía nuclear y al uso en gran escala de pesticidas químicos se ha hecho referencia como a fenómenos plutonianos. Ambos son fuentes de gran energía, y todos hemos visto los resultados evidentes que pueden producir,
Pero a ambos también se los ha usado de tal modo para producir los aspectos negativos y destructivos pertenecientes a tales fuerzas: envenenamiento radiactivo y perjuicios genéticos, y envenenamiento químico del suelo, de la comida y del agua. Por tanto, Plutón simboliza una clase de energía que puede usarse creativamente sólo cuando quien la usa está suficientemente orientado en el orden espiritual, pues la evolución espiritual y la curación en profundidad son los únicos ámbitos de la experiencia en los que las fuerzas de Plutón pueden utilizarse sin un retroceso negativo.